Juan Rivera, procesado por caso Accomarca, camina sin vigilancia policial
Lima, Perú (Spacio Libre).- El jueves 18 se realizó en la Sala Penal Nacional, instalada en el Penal de Lurigancho, una nueva audiencia judicial por el caso de la matanza de Accomarca, donde 69 campesinos fueron ejecutados por miembros del Ejército, el 14 de agosto de 1985.
Esa tarde, los pocos periodistas que se encontraban en las afueras del Penal, pudieron distinguir caminando entre la multitud a un personaje clave de este proceso. Se trata del ex oficial Juan Rivera Rondón, uno de los procesados y sindicados como responsable, junto a Telmo Hurtado, de la matanza producida en esta localidad ayacuchana.
Familiares de los afectados, mostraron su preocupación frente a la libertad con la cual un personaje con arresto domiciliario transitaba en las afueras del penal, sin ningún tipo de cuidado policial o siendo trasladado con algún tipo de vigilancia.
Cabe recordar que Rivera fue deportado de Estados Unidos, el año 2008 luego que se detectara las irregularidades en su permanencia en ese país. Rivera hasta en dos oportunidades se negó a abordar el avión que lo traería de retorno a Lima. Por ello la preocupación de los familiares, pues consideran que de seguir dándose esta situación Rivera podría escapar en cualquier momento y no afrontar su proceso por los crímenes que se le imputan.
Protegerse es cuestión de dos. Para Cipriani no….
Nuestra Constitución Política es bien alucinante, con relación a la profesión de credos religiosos. Primero que nada porque del saque invoca a un “Dios Todopoderoso” que iluminó a los mortales integrantes del fujimorista Congreso Constituyente Democrático para implementar la Carta Magna.
EL CONGRESO CONSTITUYENTE DEMOCRÁTICO, INVOCANDO A DIOS TODOPODEROSO, OBEDECIENDO EL MANDATO DEL PUEBLO PERUANO Y RECORDANDO EL SACRIFICIO DE TODAS LAS GENERACIONES QUE NOS HAN PRECEDIDO EN NUESTRA PATRIA, HA RESUELTO DAR LA SIGUIENTE CONSTITUCION:
Acto seguido, establece en su artículo 1 que “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”.
Inmediatamente después establece en su Artículo 2, inciso 2 que toda persona tiene derecho a “la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole”.
Luego en un acto casi democrático establece que los peruanos tenemos derecho a “la libertad de conciencia y de religión, (…) El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público”.
“Siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público”. Y aquí pues, en nuestra Perulandia querida, ha habido representantes de la iglesia católica que lamentablemente han ido en contra de este mandato constitucional.
Y no lo digo sólo por la histérica historia del curita norteño que decidió expiar las culpas de su trabajadora, de la manera más carnal de todas, sino más bien me refiero a la nueva perla del Cardenal Juan Luis Cipriani, quien nuevamente utiliza el púlpito para disparar sus opiniones políticas y otras ideológicas y eclesiásticas bastante alejaditas de la realidad.
Los rojos según la semiótica de Aldo M.
Hoy, asisitimos ilusos y boquiabiertos a la clase de semiótica más retorcida de la historia. Brindada por un director de diario, que todo lo que es de color rojo o de tendencia zurda le produce urticaria y entendemos que debe ser por sentirse renegado de ser descendiente de un notable pensador del siglo XX como fue José Carlos Mariátegui. Claro que dicen que nadie escoge a sus familiares (ni a sus descendientes), pero ese es otro cantar.
Hoy Aldo Mariátegui conocido en el mundo virtual como “Alditus” o “Aldo M.” no tuvo mejor idea que continuar con su campaña demoledora contra la candidata a la alcaldía de Lima, Susana Villarán, que decir que “saluda con el puño en alto como Abimael” y en la nota, obviamente no firmada, aparece una serie de datos que mezclan desde el antifranquismo español, hasta la ETA vasca pasando por Abimael y su terrorismo salvaje.
Bueno, entonces siguiendo esta “semiótica aldística”, suponemos, como lo han hecho otros blogueros, que hay un montón de personajes que merecen poco menos que la cadena perpetua ¿no? Algunos ejemplos a continuación:
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